5 de septiembre de 2009

Porque a pesar de todo, siempre fuiste tú.


Es hora de admitir que esto me da miedo.

Me aterra no poder controlar lo que siento, me asusta no poder reprimirlo y no poder contenerlo.

El destino me arrebató todo lo que tenía, pero como un niño caprichoso me dosifica segundos de felicidad que hacen que me tenga en pie.
Tendré que conformarme con ver la profundidad de tu mirada cuando lo dicte la casualidad, con buscar tu mirada en los ojos de la gente pero nunca, en los tuyos.
Rastrearé tu felicidad, tu forma de ver el mundo, tu sonrisa...
No puedo hacer nada por abrazarte hasta que no me queden fuerzas intentando q ese momento jamás se escape…
No. Ya no.

No te vayas, quédate, por favor.
Pero tienes que irte, partir, y yo hacer como que no ha pasado nada. Volver a fingir que todo va bien y que una historia tan vieja no puede perturbar todo lo que ocurre en mi vida.

Vete ya, llegarás tarde. La felicidad te espera, debes hacerlo. Todavía no ha llegado la hora.
Yo seguiré aquí, esperándote, aunque ya sea demasiado tarde.
Imaginando como siempre …

Necesito la esperanza de volvernos a ver.
Y no necesito más que tu beso para sucumbir a mi destino.



5 comentarios:

Antonio Ruiz Bonilla. dijo...

Y será. Lo que sientes se merece quien lo albergue.
Un saludo

Las Cosquillas del Lobo dijo...

Rastear la mirada, qué verdad... Cuántas veces... Como indios ciegos que buscan a tientas el bisonte...

Culpián dijo...

Espero que lleves razón Antonio, que algún día sea. Mientras tanto... me quedará escribir. Gracias.

Cosquillas, ojalá que tu no hayas tenido que hacerlo ;)

illargia dijo...

¡Qué presentación alea! ¿Cómo te lo montas? ¿De donde lo has sacado?
Yo estoy por aquí empezando als clases... ¿qué tal tú?

Besos!

Alea dijo...

jaja buscando un poco por internet se encuentra todo XD aunq me está dando bastantes problemas, ya veremos como lo arreglo XD
ya has empezado? yo empiezo el martes, a ver como se nos da este año chikilla jeje
un besito!