17 de abril de 2010

Será que no tiene explicación




Una mano que estrechó mis escuálidas fuerzas en un apretón.

Que me llevó a asomarme a la nueva vida, que me prestó la valentía para mirarla a los ojos despidiendo la antigua.
Riendo por tus tonterías.

Reciclando lágrimas, actualizando recuerdos y descargando proyectos.
Renovaste mi inventario de ilusiones, de esas que guardan ambición, deseos que traen anticiclones tras refutadas borrascas. Para cambiar el resultado del balance tras el trance.

Un corazón que late tras haber muerto, y a pesar de ello mis lágrimas seguían corriendo despavoridas a dar fin a su vida rozando en cada sollozo la gélida enajenación .

Razones, siempre razones para continuar el viaje con un pasaporte de ilusiones… No… No las necesito, Ya me di cuenta de la razón que tengo. Con una simple pizca de tu mirada, un espolvoreado beso que remache en la memoria Estrechar tu cálido cuerpo en una fría nevada, beber lluvia de tus labios, perderme en los brazos de morfeo anclada en tu pecho.

Aunque aún no haya terminado de enterderlo, te quiero. A pesar de que no pueda explicarme por qué tanto ni por qué asi, es hasta el extremo, con sus consecuencias, con el salado de las lágrimas y mis escandalosas risas. Con el hasta la semana que viene y la última sonrisa que me recuerda por qué sigo con fuerzas, que me recuerda cuánto te voy a echar de menos.

Nunca fui reacia a perderme entre los setos y árboles de tu sonrisa. Qué mas me da si no veo civilización. Mejor. Ven, déjame que sueñe con la semana que viene.

1 comentario:

Alea dijo...

Dios...
sin palabras...