5 de julio de 2010

¡Eh Sabina!

Alojando el corazón en la garganta, mezclando sístole y golpe de baqueta, con un riachuelo en la mejilla que se aleja en viraje de la fan de póster y se envodka con el significado del bombín en un país asqueado de vinagre y sin presupuesto para rosas.

El poder de la voz no ha necesitado eco para hacerse con un aplauso infinito, que es sinónimo de gracias, al padre de la rebeldía post-adolescencia, al hermano de la libertad macroscópica, al viudo de la coca, que se quita la ropa al mover los labios.


Anoche el hombre del traje gris se hizo rojo, llamó embustera a la magdalena y convertidos en peces de ciudad pasearon durante 19 días y 500 noches por el bulevar de los sueños rotos.
Terminaron en la calle melancolía, donde habita el olvido, allí les dieron las diez, y las once...él la llamó princesa y llenos de pastillas para no soñar comenzaron todas sus noches de boda. Les sobraban los motivos para ser aves de paso, y sin embargo...


6 comentarios:

M. dijo...

Adoro a Sabina, mi madre siempre lo escuchaba cuando era pequeña y practicamente he crecido con sus canciones. Es un artistazo.

Alea dijo...

Lo es y cuanto más viejo, más lo demuestra =) ¡2 horas y media de buena música y mejor poesía! es un puñetero crack

M. dijo...

¡Volví de mi viaje! :D

Saavedra dijo...

Hola! Me ha gustado mucho tu entrada sobre el concierto de Sabina, y has conseguido que tenga más ganas todavía de verlo...aunque bueno ya me queda poco, el 2 de septiembre lo veré con su bombín!!
Un saludo!

NNazaret dijo...

Niña acabo de ver esta entrada...
y te escribiría pero en este momento me estoy quitando el sombrero para tí, o más bien el bombín como el gran Sabina.

besos!!

Alea dijo...

jajajaj pues póntelo, que te me despeinas XD Un besotee